Tener capacidad para pagar una renta no siempre significa contar con un inmueble que pueda utilizarse como garantía. El crecimiento de nuevos perfiles de arrendatarios está impulsando al mercado inmobiliario a buscar formas diferentes de evaluar la solvencia.
Durante años, encontrar una vivienda en renta podía depender de algo más que tener ingresos suficientes.
En muchos casos, el acceso a una propiedad estaba condicionado a contar con un aval, un inmueble en garantía o una serie de requisitos que no todos los posibles inquilinos podían cumplir.
El problema es que el mercado laboral, las ciudades y las propias formas de vida han cambiado.
Hoy existen profesionistas que trabajan de manera independiente, personas que se mudan por motivos laborales, parejas que comienzan una vida juntos, trabajadores que cambian de ciudad y extranjeros que llegan a México para desarrollar una actividad profesional.
Todos pueden tener capacidad de pago.
Pero no necesariamente cuentan con el patrimonio que tradicionalmente se les ha solicitado como respaldo.
La solvencia no siempre está en un inmueble
Durante mucho tiempo, la propiedad de un inmueble funcionó como una de las principales formas de generar confianza en un contrato de arrendamiento.
Pero existe una diferencia importante entre tener patrimonio y tener capacidad de pago.
Una persona puede no ser propietaria de una casa y, al mismo tiempo, contar con ingresos suficientes y estabilidad financiera para cumplir puntualmente con una renta.
Esta realidad está llevando al mercado a replantear una pregunta fundamental:
¿La capacidad de cumplir con una renta debería depender de tener un inmueble que ofrecer como garantía?
El perfil del inquilino se diversificó
Las nuevas dinámicas laborales y profesionales han generado perfiles de arrendatarios mucho más diversos.
El mercado ya no está compuesto únicamente por empleados con una nómina tradicional.
También participan profesionistas independientes, emprendedores, personas que trabajan de manera remota, ejecutivos que cambian temporalmente de ciudad y personas que buscan independizarse sin contar todavía con un patrimonio inmobiliario.
Para los propietarios, esto representa una oportunidad, pero también un desafío.
¿Cómo distinguir entre un prospecto que simplemente no cuenta con una garantía tradicional y uno que realmente representa un riesgo de incumplimiento?
La respuesta comienza a encontrarse en la información.
De la garantía patrimonial a la evaluación del riesgo
La tecnología está permitiendo que la evaluación de un posible inquilino deje de depender exclusivamente de una garantía inmobiliaria.
En México, soluciones como NOWO utilizan inteligencia artificial para analizar información proveniente de más de 2,000 fuentes, además de consultar información relacionada con historial crediticio y antecedentes, con el objetivo de evaluar al arrendatario.
El cambio es importante porque modifica el centro de la evaluación.
La pregunta deja de ser únicamente:
¿Qué propiedad tienes para respaldar el contrato?
Y comienza a ser:
¿Qué información demuestra tu capacidad para cumplirlo?
Más información, menos suposiciones
En cualquier operación de arrendamiento existe incertidumbre.
El propietario quiere saber si recibirá su renta.
El inquilino busca demostrar que puede cumplir con sus obligaciones.
Y el asesor inmobiliario necesita encontrar un punto de equilibrio entre ambas partes.
Contar con herramientas que permitan analizar información de manera más estructurada puede ayudar a reducir parte de esa incertidumbre.
En el caso de NOWO, el proceso de precalificación puede realizarse en minutos y el modelo busca determinar la capacidad de pago del inquilino sin requerir un inmueble como garantía.
Esto no elimina la necesidad de evaluar una operación.
La transforma.
La inclusión también puede ser inmobiliaria
Cuando se amplían las formas de demostrar solvencia, también pueden ampliarse las posibilidades de acceso a una vivienda.
Un profesionista que acaba de mudarse de ciudad.
Una persona que todavía no tiene patrimonio.
Un trabajador independiente con ingresos comprobables.
Un extranjero que cumple con los requisitos para establecerse legalmente en México.
Son perfiles diferentes, pero todos pueden formar parte del mercado de arrendamiento.
De hecho, NOWO contempla opciones para extranjeros que cuentan con documentación migratoria y otros requisitos establecidos por el producto.
El reto para los propietarios
Para el propietario, aceptar nuevos perfiles no significa dejar de proteger su patrimonio.
Al contrario.
La evolución del mercado exige mejores mecanismos de evaluación y protección.
Una operación profesional de arrendamiento debe buscar dos objetivos simultáneamente:
facilitar el acceso a buenos inquilinos y proteger al propietario ante un posible incumplimiento.
Ese equilibrio será cada vez más importante conforme el mercado de renta continúe creciendo.
El futuro podría evaluar personas, no propiedades
La transformación que está viviendo el arrendamiento plantea una idea interesante.
Quizá el futuro no consista en eliminar las garantías.
Quizá consista en hacerlas evolucionar.
La tecnología permite analizar más información, identificar patrones de riesgo y construir mecanismos de respaldo que no dependan exclusivamente de la propiedad de un inmueble.
Y eso puede cambiar la relación entre propietarios e inquilinos.
Porque una persona no debería ser definida únicamente por aquello que posee.
También por su capacidad de cumplir.
El mercado inmobiliario está cambiando junto con las personas que lo integran.
Los nuevos inquilinos tienen perfiles diferentes, necesidades diferentes y formas diferentes de generar ingresos.
Para los profesionales inmobiliarios, entender esta evolución será fundamental.
La tecnología está ayudando a que el mercado comience a responder esa pregunta de una manera diferente.
¡Haz Negocios con nosotros!
Descubre todos los proyectos que tenemos en la plataforma y refiere contactos.